LA FUNDACIÓN EN TIEMPOS DE COVID-19

LA FUERZA MAYOR COMO CAUSA 

PARA TERMINAR LA RELACIÓN LABORAL






Área Legal

Julio 2020

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EL ADULTO MAYOR EN CUARENTENA



A nivel psicológico nos enfrentamos a una cotidianidad llena de miedo, sobreinformación y encierro, lo que, indudablemente, también afecta a nuestros adultos mayores. Conozca cómo podemos ayudarlos en este difícil tiempo.





Área de Psicología
Junio 2020

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DESGASTE EMOCIONAL EN EL TRABAJO DESDE CASA


                 Definición
                                     Causas
                                                     Recomendaciones




Área de Psicología
Junio 2020



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MEDIACIÓN Y COVID-19  –  PREGUNTAS URGENTES


Continuando con respuestas a las dudas planteadas por nuestros usuarios, esta vez nos referiremos a la mediación en tiempos de Covid-19:

P.      ¿Podemos realizar mediaciones durante la emergencia sanitaria?

R.     El pleno del Consejo de la Judicatura aprobó el 22 de abril de 2020, la resolución No.039-2020, mediante la cual autorizó que los Centros de Mediación continúen realizando sus labores, a través de mecanismos telemáticos como las video conferencias, cuestión que ya se encontraba prevista en nuestra legislación con anterioridad a la emergencia sanitaria suscitada por el Covid-19.

P.      ¿Cómo se realizarán las solicitudes y notificaciones en los procesos de                         mediación?

R.     En nuestro Centro de Mediación, las solicitudes podrán ser realizadas de manera digital y enviadas, ya sea por correo electrónico fundaciónfpo@pbplaw.com o al WhatsApp No. 0987427777. En estas solicitudes debe constar claramente el correo de ambas partes, pues todas las notificaciones con relación al proceso serán realizadas en el correo electrónico señalado.  Si se desconoce el correo de la otra parte le haremos llegar la invitación personalmente.

P.       ¿Cómo se llevarán a cabo las audiencias de mediación?

R.      Las audiencias de mediación serán realizadas a través de video conferencia, garantizando la privacidad de la audiencia, así como de los acuerdos alcanzados; además de los principios de autonomía de la voluntad, imparcialidad y neutralidad.

P.    ¿Cómo se firmarán las actas de mediación, las actas de imposibilidad de acuerdo y las constancias de imposibilidad de mediación?
R.        Los documentos correspondientes serán firmados por medio de firma electrónica de las partes y del mediador designado, considerando que esta tiene el mismo valor y efectos jurídicos que la firma manuscrita según lo dispuesto en la Ley de Comercio Electrónico, Firmas Electrónicas y Mensajes de Datos.

P.     ¿Un acta de mediación suscrita en forma electrónica tiene la misma validez que una manuscrita?

R.     Sí, conforme lo dispuesto en el Código Orgánico General de Procesos (COGEP), la Ley de Comercio Electrónico, Firmas y Mensajes de Datos y la Ley de Arbitraje y Mediación; las actas de mediación suscritas en forma electrónica tendrán la misma validez jurídica que los manuscritos, por lo que generarán los mismos efectos para su cumplimiento y ejecución.

            Centro de Mediación

Abril 2020

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COVID-19 Y PREGUNTAS URGENTES

En este espacio y mientras dure la emergencia sanitaria establecida para enfrentar al COVID-19, daremos contestación a las dudas legales que nuestros usuarios nos hagan llegar.

A continuación, las primeras inquietudes que hemos recibido:

P.    ¿Puedo cambiar los términos y condiciones de un acuerdo (civil, laboral, comercial) para garantizar su cumplimiento?

R.       Sí es posible cambiarlos; pero para ello, el mejor camino será la renegociación de sus condiciones, sea de manear directa o con la ayuda de mediadores. Si por cualquier razón no se puede cumplir con los términos y condiciones acordadas antes de la emergencia sanitaria, lo mejor será renegociarlas antes de acudir a los órganos jurisdiccionales respectivos, o tomar alguna medida unilateral (despidos, terminación unilateral de contratos, etc.).  Hay que tener en cuenta que la otra parte no tiene la obligación de renegociar el acuerdo; sin embargo, no se recomienda iniciar procesos legales, ya que generan mayores gastos en tiempo y dinero que una negociación o mediación.

P.    ¿Puedo incumplir mis obligaciones, alegando fuerza mayor, debido a las medidas planteadas por el gobierno a partir de la pandemia?

R.       Las circunstancias imprevisibles no se aplican de manera abstracta y deberán aplicarse en cada caso concreto, previo un exhaustivo estudio de los hechos y de la imposibilidad de cumplir con las obligaciones acordadas o impuestas. En todo caso, para determinar la licitud de la medida, deberá existir un fallo judicial. La sentencia siempre será de pronóstico reservado a más del tiempo y dinero que deberá destinarse para ello, por lo que, nuevamente la renegociación o mediación para buscar acuerdos sobre las obligaciones incumplidas por el COVID 19 y las medidas tomadas por el gobierno, resulta ser el mejor camino para las partes involucradas.

P.       ¿Puede mi empleador modificar mi contrato de trabajo por la emergencia  
          sanitaria?

R.      Sí puede. Para enfrentar la pandemia se puede recurrir al teletrabajo emergente, la modificación emergente de la jornada, la reducción emergente de la jornada, la suspensión de jornada, el goce de vacaciones y cualquier otro acuerdo que no implique la renuncia de derechos por parte de los trabajadores.


Área Legal
Abril 2020.


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LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR EN TIEMPOS DEL COVID-19

La parábola escrita por Arthur Schopenhauer y retomada por Sigmund Freud en Psicología de las masas y análisis del yo señalaba que “Un helado día de invierno, los miembros de la sociedad de puercoespines se apretujaron para prestarse calor y no morir de frío. Pero pronto sintieron las púas de los otros, y debieron tomar distancias. Cuando la necesidad de calentarse los hizo volver a arrimarse, se repitió aquel segundo mal, y así se vieron llevados y traídos entre ambas desgracias, hasta que encontraron un distanciamiento moderado que les permitía pasarlo lo mejor posible”.

Siguiendo con estas palabras de Schopenhauer, digamos que no se trata de un helado día de invierno, sino de aquello que obligadamente nos hace apretujarnos en estos tiempos: el Coronavirus; y, además, digamos que ante el sentir la incomodidad generada en “las púas de los otros” no es tan fácil el distanciamiento ya que estamos en épocas de confinamiento. Entonces, podríamos preguntarnos ¿de qué se tratan esas púas? ¿Qué hacer con ellas? ¿Cómo encontrar tal “distanciamiento moderado” que nos “permita pasar lo mejor posible”?

Esta crisis sanitaria ha generado una convivencia inusual, lo que pone a prueba a quienes la sostenemos, al vivir en una cercanía obligada, más o menos elegida (por ser efecto de un decreto), lo que permite que sean más visibles algunas dificultades en las relaciones familiares por el tipo de convivencia a la que estamos exigidos y no acostumbrados. Sin duda, esta crisis nos confronta a situaciones dentro del hogar con las que, usualmente, no nos vemos en lo ordinario de nuestra cotidianidad o agudizan otras que suelen presentarse con menor dificultad. Una de estas situaciones es aquella que conocemos como “violencia intrafamiliar”.

En términos generales, podríamos indicar que la violencia ocurre por la ausencia de palabra, entendiendo por palabra al intercambio subjetivo que surge entre dos o más sujetos. Tal intercambio presenta identificaciones y diferencias que, en lo posible, son recibidas de tal modo que puedan acogerse o rechazarse sin recurrir al golpe, al insulto, al agravio o a la burla. Cada quien construye una posición en lo que intercambia con otro, una posición subjetiva que implica una posición ante lo que el otro le presenta, lo que depende también del contexto en el que se sitúen. Ahora bien, el confinamiento que habitamos hoy por hoy en nuestros hogares, implica un contexto que nos presenta escenarios contingentes en los cuales la relación al otro cambia en mayor o en menor grado, inclusive si con este “otro” hemos convivido largo tiempo, toda la vida; y en donde se pone a prueba nuestra capacidad para transformar nuestros recursos subjetivos ante las exigencias de las nuevas situaciones.

Así, puede ser algo nuevo para los padres el acompañar en las tareas a sus hijos, puede ser novedoso para un hombre o una mujer el trabajar desde casa, puede resultar inusual el compartir todo el día, toda una semana, todo un mes con nuestros familiares, ocupando el mismo espacio, almorzando juntos, trabajando en la misma habitación, etc... Lo que nos confronta a nuevas formas de intercambio, lo que implica que las relaciones familiares se pongan a prueba (o las relaciones dentro del hogar, en términos generales), con ello: reinventarse en la función de padre, de madre, de hombre y mujer, reinventarse en los lugares establecidos en las relaciones de parentesco, las cuales se ven tocadas. El trabajo, la escuela, la universidad, las ocupaciones por fuera del hogar no funcionan sólo para lo que fueron establecidas, sino, además, como modo de distanciamiento espacial y temporal con aquellas personas con las que convivimos, lo cual permite una descarga de tensión psíquica debido a las ausencias temporales y espaciales que genera. El encierro no habitual hace que se acrecente la dificultad para tramitar las presencias (debido a la ausencia de las ausencias), lo cual hace que se agote el intercambio de palabras, lo que puede generar hechos violentos.

Por otro lado y teniendo en cuenta no solo el encierro sino aquello que lo genera, estamos en una crisis en donde la incertidumbre por el contagio, por ser o no portador del virus, por lo sintomático y lo asintomático en los cuerpos biológicos, la incertidumbre por no saber si al hacer las compras hemos sido contagiados (o no), hace que surjan momentos de miedo, de angustia, de preocupación; estos momentos, estos estados, suelen transformarse –dependiendo de la subjetividad del particular– en acciones violentas. La violencia funge como medio de descarga de una tensión psíquica (así como el hablar). No olvidemos que estamos ante una crisis generada por un ente que no tiene rostro, un virus que es invisible y del que se sabe solo por la sintomatología corporal.

En octubre del 2019, en los días del paro nacional, existió un brote de violencia en lo social, cada sujeto dirigía su violencia al lugar al que éste veía necesario hacerlo: a los políticos, a la policía nacional, autoridades públicas, a los indígenas, periodistas, militares, inclusive a instituciones del Estado y sus inmuebles. En estos días de confinamiento, en un distanciamiento con lo social, el lugar a quien dirigir la violencia (si la hubiere) está acéfalo, es decir: nadie es dueño del virus, el virus no representa a nadie.[1] El encierro puede llevarnos a la frustración, lo que puede derivarse en iras, rabia, agresividad, molestia que, no teniendo a quien dirigirla, se la dirige al más cercano.

Además, hay que resaltar que la medida de confinamiento no es sólo sanitaria sino legal. El Estado de excepción es lo que regula cierta relación al espacio y al tiempo dentro y fuera del hogar. Sabemos que no todos reciben del mismo modo las disposiciones de la ley; hay quienes de ellas se orientan para saber qué hacer y cómo actuar ante la incertidumbre que genera el virus, lo cual les genera tranquilidad; hay quienes no resisten tales disposiciones ya que eso, en lo particular, toca su construcción subjetiva ante la ley, y el llamado a la obediencia que hacen las autoridades genera, más bien, lo contrario en ellos.

Así, si de lo que se trata es de reinventarse en los lugares de parentesco, al mismo tiempo que en lo laboral, lo escolar, es necesario reinventar las nuevas formas de presencia de aquellos que conviven en el hogar, renovando la disposición al intercambio, en el hablar, en lo cual hemos insistido como el modo en el que la violencia puede aminorar. La disposición al intercambio puede generar un orden en los espacios, en los horarios, para generar momentos en común y momentos en donde se respete el lugar de cada uno. Hablar, la palabra, es el mejor modo de acercarse y de distanciarse, la palabra es presencia y ausencia al mismo tiempo; y, aunque suene sencillo y obvio, es la vía para poner distancia a todo aquello que facilita la violencia. Hablar y no sólo entre los miembros del hogar, sino con terceros, por fuera de ella, con conocidos o con algún profesional.
Área de Psicología
Abril 2020.


[1].  Aunque se ha tratado de imputar una nacionalidad al virus, lo que ha provocado algunos brotes de xenofobia dentro y fuera del país.


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RÉGIMEN DE VISITAS EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS




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La pandemia provocada por el COVID-19 trae aparejada un sinnúmero de conflictos que requerirán de una adecuada resolución, caso contrario las personas y empresas se verán avocados a incurrir en altos costos para solucionarlos. En un futuro cercano, miles de conflictos relacionados con la terminación o el incumplimiento de contratos civiles, comerciales, financieros, laborales y otros relacionados con el incumplimiento de obligaciones como el pago de pensiones alimenticias, acuerdos de visitas, requerirán de un medio de solución de conflictos adecuado que les permita solucionar de mejor manera las consecuencias ocasionadas por el COVID-19.

Frente a este escenario post pandemia, la mejor forma de solucionar estos conflictos será a través del diálogo. La renegociación, directa o con la ayuda de mediadores, aparece como la mejor alternativa considerando los costos y tiempo que implica llevar el conflicto ante el sistema judicial. Antes de adoptar medidas radicales, como la terminación de contratos, sugerimos como mejor alternativa el renegociarlos o mediarlos. Hay que tener en cuenta que la mediación ofrece la garantía de dejar por escrito lo renegociado, lo que sumado al efecto de sentencia que tiene el acta de mediación y los significativos menores costos de tiempo y dinero, resulta ser una mejor opción que la judicial al momento de enfrentarlos.

Frente a los conflictos venideros, la búsqueda de acuerdos que satisfagan intereses mutuos mediante el diálogo continúa siendo nuestra mejor opción.  La judicialización o la toma de medidas unilaterales con seguridad provocarán nuevos conflictos y mayores costos para personas y empresas.


Una vez más propugnamos que:  LA MEDIACIÓN ES LA SOLUCIÓN.

Centro de Mediación
Abril 2020.

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